Austin llegó hasta la oficina, no podía acostumbrarse a quedarse en la cama por tantas horas. Su “sacrificio” como Adriana le decía, era algo así como un pequeño rasguño para él, no se arrepentía de nada… Solo tenía algo claro: estaba decidido a decirle lo que sentía, lo que estaba sintiendo.
Él miró su computadora y sonrió cuando vio algunos ceros de más en sus cuentas… las alianzas con Mike se habían pospuesto, no obstante, sus negocios con aquellas personas seguían presentes.
Darse cuenta