Adriana dejó que él terminara de hablar y simplemente empezó a reír, era una buena broma, un buen chiste, al menos con eso había olvidado un poco de todo la mierda que había tenido que vivir con su ex amiga y su ex esposo.
Y ni siquiera esas palabras habían podido derribar el escudo que ella puso en su corazón y su mente.
—¿Crees que no averigue sobre ti Austin? sé perfectamente quien eres, sé perfectamente porque te escogí, lo que no imaginé es que fueras tan débil mentalmente, que fueras ta