Mike sonrió luego de ver cómo los hombres que había contratado se habían encargado de asesinar a cada uno de los que estaban cerca de Adriana sin levantar sospecha alguna.
Ella miró a su alrededor, la escena era desgastante mentalmente, cada uno de sus empleados, había sido atacado de la peor manera.
—¿No me vas a saludar, mi amor? —él mencionó mientras mantenía una sonrisa arrogante.
—No sé qué es lo que planeas maldito infeliz pero te aseguro que a ella no le pondrás un dedo encima —Austin