75. Se acabó
Abigail
Me siento muy cansada.
Lentamente empiezo a abrir los ojos y la luz de la habitación me ciega por un instante haciendo muy difícil mantenerlos abiertos.
Cuando por fin consigo acostumbrarme, parpadeo repetidas veces y empiezo a mirar el lugar en el que estoy descubriendo que es una habitación de hospital.
—¡Abi!
Giro hacia donde proviene la voz y un dolor punzante atraviesa mi cabeza y al tocar me doy cuenta que lleva una venda y lo que se siente como puntos debajo.
—¿Mamá? — digo, vi