45. Probleas en el paraíso
Christopher
No entiendo nada.
No sé en qué momento exactamente fue cuando dejamos de tirarnos mierda, para terminar deseandonos de la manera en que lo hacemos.
Pero lo cierto es que ahora mismo deseo a la llorona en cada maldito momento. No puedo alejar mi vista de ella y sobra decir que no he estado con ninguna otra mujer en todo este tiempo.
Ahora mientras la sigo como un idiota hacia la playa solo puedo fijare en la cantidad de miradas que hay sobre ella. Yo, por supuesto, me encargo de acr