20. Pequeña victoria
Abigail
Veo con satisfacción cómo su boca cae abierta al escucharme.
—¡DISCULPA! ¿Cómo me has llamado?—Su grito empieza a llamar la atención de los trabajadores de afuera y puedo ver como estos se ponen de pie para poder mirar por la puerta abierta y la gran ventana que tiene la persiana arriba todo lo que pasa aquí
—Solo te he llamado como te mereces— le digo— Has entrado a esta oficina, me has visto aquí sentada y eso poco te ha importado para prácticamente lanzarte encima de Christopher, si