Punto de vista de Alaric
Su rostro palideció como si todo en lo que creía se hubiera derrumbado ante sus ojos.
—No es posible… —murmuró Cassandra, negándose a aceptar lo que tenía delante. No había forma de negarlo.
Resoplé ante su reacción.
—¿Qué es tan increíble? ¿Que pensaste que era un gigoló o que me amenazaste con suicidarte para asegurarte de que siguiera adelante con la boda? —me burlé.
Su cara se puso aún más fea. Parecía un desastre total: medio desnuda, atada sobre mis muslos, con el