Punto de vista de Cassandra
Mi mente se quedó en blanco. Una descarga de placer retorcido me atravesó de golpe. Solo pude jadear. Los dedos de los pies se me curvaron mientras la necesidad se acumulaba. Apenas escuché lo que me preguntó.
Quería más desesperadamente, pero admitirlo sería cavar mi propia tumba. Llevaba días provocándome, convirtiéndome en alguien que ni siquiera reconocía.
Los dedos de los pies se me encogieron y me mordí el labio para contener el dolor entre mis pliegues o el de