Punto de vista de Cassandra
Todos nos dieron espacio en silencio. Me giré hacia Alaric con una suave sonrisa que no llegó del todo a mis ojos.
—Oh, así que recordaste que tienes esposa —dije con sarcasmo—. Pensé que lo habías olvidado, ya que decidiste llegar tan tarde. —Añadí haciendo un puchero falso.
Alaric se rio de mis palabras.
—No te olvidé, sunshine. Surgió algo. Te pido disculpas y prometo compensártelo más tarde —dijo en un tono bajo y sugerente que hizo que mi estómago revoloteara.
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