Punto de vista de Cassandra
Sinclair giró lentamente la cara hacia mí. Una marca roja se extendía por su mejilla, pero no parecía enfadado por la bofetada.
Parecía… atónito.
Mi palma todavía ardía.
El pecho me subía y bajaba deprisa, la rabia me recorría con tanta fuerza que apenas podía quedarme quieta. Nunca había golpeado a nadie con tanta furia. Se sentía como una bofetada que le debía desde hacía una eternidad. Maldita sea, cuánto lamento no haberlo hecho antes…
Sinclair no se movió. La ca