CAPÍTULO 55
Olga Smith
En cuanto estaba hablando por el móvil, ¡apareció el asistente! Tenía una cara tan desvergonzada como la de Igor cuando actúa, así que para entonces ya sabía que tendría que volver a utilizar mi paraguas.
Apenas cruzó la puerta de la habitación y le interrogué:
- ¿Dónde está mi nieto? Y, no te atrevas a mentirme, ¡que me he traído el paraguas! - Lo levanté para demostrar que era cierto.
- Sí, eso... ¡La bailarina ha vuelto! ¡Y Igor se fue