Hoy al fin leí el correo que Jaiden me pasó, decía que la tormenta se dirigía a nosotros, es decir que va a llover en Los Ángeles como nunca antes había llovido, carajo.
-¿De verdad vendrá una tormenta?
Pregunto Nataniel caminando al balcón para olfatear el aire.
-Debe ser verdad porque mi jefa me acaba de avisar que mi regreso al trabajo se reprogramo para el mes que viene. Mierda, ¿Por qué me persigue la desgracia?
-No exageres, Naty.
-No exagero, Jane. Llevo un año o dos aquí y siempre pasa