Matías Montenegro
Entré a la habitación esta era diferente a los anteriores era un poco más amplia tenía unos grandes ventanales y unas máquinas que monitoreaban su corazón y su pequeña barriga inexistente, añoraba que el tiempo pasara lo más rápido posible verla con su barriguita poder sentir las patas de mi bebé y que eso me hizo saber que él estaba bien.
A más máquinas monitoreaban el corazón de las dos cosas que me tranquilizaba poder escuchar que todo estaba correctamente.
Me senté junto a