Estoy felizmente casado.
Jason se quedó mirando la espalda de Esmeralda mientras ella desaparecía tras las puertas de cristal que daban al interior de la villa.
Caminaba con la espalda recta y el mentón en alto, sin un solo gesto que delatara lo ocurrido entre ellos unas horas antes. Ni el beso frente a las cámaras, ni el silencio incómodo que siguió después, mucho menos la facilidad con la que ella había reducido todo a una sola palabra.
Actuación.