Esto no es Titan.
La sorpresa apenas le duró un segundo a Esmeralda antes de convertirse en furia controlada.
Dejó el bolígrafo sobre el escritorio, cerró la carpeta que tenía delante y se puso de pie con la misma calma peligrosa que utilizaba en las juntas cuando alguien acababa de cruzar una línea.
Y Jason había cruzado varias.
Había entrado en Aurora sin una cita, había llegado hasta su oficina usando el título de marido como