El país quiere verlos juntos de verdad.
Los periodistas estaban pendientes de cada intercambio, mientras algunos tomaban notas y otros observaban con abierta fascinación la facilidad con la que se provocaban.
Al fondo, alguien susurró que parecían auténticos, justo cuando Jason levantó una mano y acomodó detrás de la oreja de Esmeralda un mechón que se había soltado de su peinado.
El gesto no estaba planeado.
Tampoco la manera en que sus dedos rozaron