El aroma tentador de los waffles recién hechos y el perfume embriagador del café me arrancaron de un sueño profundo. Mis ojos se abrieron de golpe, desorientados por un momento mientras buscaba a Elijah a mi lado en la cama, pero él no estaba allí.
Decidí levantarme y dirigirme al baño. Desde que descubrí que estaba embarazada, el calor se había vuelto un desafío, y mi cuerpo parecía estar siempre en modo de sobrecalentamiento. Cada día, el sudor se volvía una compañía constante, por lo que la