58. Un accidente inesperado.
Amber estaba en su habitación analizando qué hacer en los siguientes días para deshacerse de su querida prima, pero como si hubiese escuchado sus pensamientos en ese momento tocó a su puerta.
— ¿Amber estás despierta?—, “¿para qué dejé la luz encendida? Ahora no puedo fingir que estoy dormida".
— Sí, lo estoy pasando.
— Solo quería decirte que puedes estar tranquila, dije que me quedaría hasta que volviera mi tía solamente para que estuviera tranquila.
— ¿No te quedarás?, qué tristeza me da.
—