—¿Qué fue... eso? —mi voz tiembla mientras observo a Benjamin con horror. Estoy en una familia de monstruos, y ahora resulta que también son curanderos. Es absurdo, incluso si lo digo en voz alta suena como una locura —. Acabo de besarte y... no siento dolor, mi cuerpo está...
—Nevaeh —Benjamin agarra mi muñeca y me detiene bruscamente —. No deberías haber hecho eso.
—Por favor, escúchame...
—¿Qué quieres que escuche? —avanza hacia mí, haciéndome tropezar con mis propios pasos —. No actúes impu