Salimos las tres de la oficina y bajamos las escaleras.
—¿Pensé que tenías acceso a ellas desde arriba? —pregunté curiosa y el negó
—Para llegar a los salones VIP hay que atravesar el casino y subir por unas escaleras en la misma zona—asentí—Nadie que no esté autorizado sube a mi ala privada
—Pero no hay nadie en las escaleras que lo impidan—dije extrañada. Conte que iba a mi lado me señalo discretamente a un par de hombres cerca de las escaleras que se mezclaban con los asistentes en el cas