Narra Adriano:
Cruzo la puerta del pent-house, sosteniendo un ramo de peonias rosadas, las favoritas de ella. Dejo salir un suspiro sonriendo y sigo adentrándome al lugar. La veo, detengo mis pasos, impresionado al verla.
Está de pie, mirando por el inmenso ventanal, mientras se sostiene de un bastón.
―Madre… ―pronuncio, ella se gira, dándome una sonrisa genuina. Respiro profundo.
―¿Son para mí? ―Pregunta emocionada al ver las flores en mi mano.
Asiento con mi cabeza, corto la distancia y se las