Robert desplaza la pantalla hacia Bárbara y luego hacia Stella una y otra vez. Se le puede notar en la cara lo mucho que está disfrutando de esa situación.
—Ahora, Stella, me gustaría que le supliques a James que te salve.
—Ni en tus sueños más salvajes, Robert.
—Suplica, Stella.
Ella lo mira fijamente, desafiante y una sonrisa se le comienza a dibujar en el rostro.
—Robert, en serio siento mucho que no hayas logrado hacerme suplicar nunca, pero créeme, no lo haré ahora.
La cara de Robert se en