Lyla
Cuando abordo el avión privado de mi padre, se que no hay vuelta atrás. Pensé que este matrimonio con Emilio estaba por buen camino, que podía hacer que el me amara como yo a él, pero nunca me dijo esa palabra.
Creo que lo único que sentía por mi, aparte de la obsesión, era deseo por mi cuerpo. Emilio solo es un controlador, le gusta tener todo bajo su poder, y el que estuviera conmigo, le demostraba a todos, lo poderoso que era. Que pudo con mi familia.
Ya no más.
—No llores cerecita—