Lyla
Dos días después, ya tenía ropa adecuada después de ir de compras por algo más cómodo y también me acostumbré a dormir con Melva.
¡Su olor! Es lo más maravilloso que he sentido, y sus ojitos verdes son una fotocopia de los míos.
Ya hoy no me toca ir al hospital, sino que debo ir a la empresa, le pedí a padre que no mencionara nada a Emilio. Se que está desesperado y no lo negaré, yo también me he vuelto así por verlo, pero si no me mantengo firme, quizás vuelva a lo de antes.
Si de ver