Hanna ingresó al baño general, colocó las dos manos sobre el armario del lavamanos, dobló la cabeza y una vez más rompió en llanto, del fuerte enojo y desilusión no sabía que hacer con su vida, son única importancia continuaba siendo la misma, hacerse cargo de sus padres.
Las lágrimas recorrían por sus tiernas mejillas, su pecho se movía de manera rápida, apretó los puños con fuerza provocando que las manos se lastimaran con las uñas, se encontraba completamente destrozada al haber descubierto