Mientras que Hanna se ponía al corriente de todos aquellos negocios sucios que solía llevar Valentino, Enzo debía directamente de la botella que sostenía en su mano, por las mejillas de Hanna bajaban delgadas lágrimas, para ella era difícil creer lo que estaba viendo.
Aquellos documentos revelaban una faceta que ella nunca llegó a imaginar, muchas de las propiedades que Valentino solía alardear frente a ella habían sido adquiridas con dinero de mercancía ilegal.
—Siento mucho que te hayas ente