Dante se encontraba en casa, disfrutando de la compañía de Mía, en su rostro había una leve sonrisa fruto de lo que sentía por aquella mujer y lo que ella le hacía sentir.
Su móvil sono, llevó la mano al bolsillo y al instante dio respuesta, Mía sentía curiosidad por enterarse de quien se trataba aquella llamada, pero confiaba ciegamente en Dante y prefirió darle espacio.
La sonrisa que había en el rostro de Dante cambió al instante, luego terminó la llamada se quedó por un instante en silencio