Mientras que Valery y Aurelius disfrutaban de la situación, Dante y Santino se encontraban cada uno en los costados de la jaula observándose de la peor manera.
—Gracias a la mugrosa vida que solía llevar el hombre al que aún le dice su padre nos encontramos aquí, definitivamente tú no pareces ser mi hermano —comentó Santino.
—Aunque no lo creas, los dos nos encontramos en este lugar gracias a Enzo, aquel endemoniado hombre se metió con las personas equivocadas y por ello nos encontramos aquí p