Mientras que Hanna lamentaba el robo de su hijo, Enzo recorría la casa ya que no se podía quedar en un solo lugar, su cabeza daba vueltas y no sabía por donde empezar a buscar a su hijo, su teléfono móvil sonó, él al instante dio respuesta.
—Diga —respondió Enzo.
—Hola hermanito ¿cómo estás?, espero que ya te encuentres enterado de la situación —habló Valentino tranquilamente.
—Valentino, por favor escúchame, devuelve al niño, él no tiene nada que ver con lo que ha sucedido, solo es un pequeño