Luego de unas largas horas de camino, Dante buscaba la manera de liberarse, pero claramente era imposible, de un momento a otro la camioneta se detuvo, tomaron a Dante con fuerza y lo lanzaron al piso sin tomarse la molestia de desatar aquellas ataduras, ni mucho menos de descubrir su cabeza.
Unos cuantos segundos más tarde él logró escuchar que la camioneta se marchaba a toda prisa, Dante continuaba moviéndose en el piso, gritaba pidiendo ayuda con todas sus fuerzas, hasta que por fin un auto