La situación se tornó demasiado tensa, el cuerpo de Emma comenzó a temblar ante la presencia de su esposo, Santino fijó la mirada en Dante, solo que esta vez no mostraba inferioridad ante él.
—Hola hijo, me alegra mucho que estés aquí y a salvo —dijo Enzo mientras se acercaba a Dante—. Quizá no sea el mejor momento pero debes saber que yo soy tu verdadero padre y me siento muy feliz de volverte a ver —agregó Enzo hasta llegar a su lado.
»¿Dónde se encuentra tu madre, ella se encuentra bien? —p