Hanna se encuentra bastante débil, debido a la escasez de comida, lo poco que duerme es atormentada por las pesadillas, por más que intenta hablar con su hijo Dante, él tan solo la ignora, a distancia se logra notar el fastidio que siente hacia ella.
—Esta situación no es nada dolorosa como el hecho de estar frente a mi hijo que fue arrebatado de mis manos y que él me desprecie como si fuera su peor enemigo —comentó Hanna mientras que las lágrimas rodaban por sus mejillas.
—Ya basta de insisti