Santino se sentía completamente indispuesto, no era para menos ya que había atravesado la peor experiencia de toda su vida, se sentó al lado de la barra y pidió un trago doble mientras que Mía lo observaba fijamente.
—¿Por casualidad tienes conocimiento sobre las personas que se encuentran en la parte superior de este lugar? —preguntó Santino sin rodeos.
—¿Por qué lo preguntas? —respondió ella con otra pregunta—. Eres un hombre bueno y diferente a los demás, mereces continuar llevando una vid