Enzo caminaba de un lugar a otro, se mostraba bastante impaciente, luego fue directo hasta donde se encontraba Hanna, estiró los brazos y tomó sus manos.
—No crees que ha llegado la hora de decirle la verdad a Santino, por temor de lo que le llegara a sucederle a Dante terminamos huyendo, iniciamos una nueva vida manteniéndonos distante de todo lo que éramos, pero antes de ir a la tumba me gustaría poner al tanto a Santino.
»Han sido veinte largos y difíciles años ocultando la verdad a ese mu