Mientras que se dirigían hacia el interior de la ciudad Hanna durmió un poco, se encontraba cansada y ella más que nadie sabía que lo que les esperaba no sería nada fácil.
En cuanto a Santino, simplemente observaba a través del cristal de la puerta, de su mente y corazón no podía sacar a Emma, cada minuto que pasaba lejos de ella era una completa tortura, estaba completamente seguro que la amaba con todas sus fuerzas y no se trataba de un simple capricho.
—Eres joven, inocente, siempre has est