En la sala de aquella casa se encontraba Santino frente a sus padres, a quienes puso al tanto de todo lo sucedido, excepto que se había enamorado de la esposa de su jefe.
—Ha llegado la hora de recuperar a nuestro hijo —aseguró Enzo.
—Eso es una completa estupidez, una locura, no solo pondrás en riesgo tu vida sino que también la suya —de inmediato Hanna hizo objeción.
—El hecho de que Santino tenga la dirección donde vive mi hijo todo es aún más fácil —Hanna negó con su cabeza.
—Dante ya no