Amar y ser amada, era lo que Hanna siempre había pedido, un amor correspondido era lo que necesitaba para sentirse viva, y al escuchar las palabras que habían salido de boca de Enzo ella sentía como sus pies flotaban.
Hanna era consciente que frente a ella no tenía al hombre perfecto, pero tenía al hombre que demostraba que en realidad le importaba, pero al mismo tiempo sentía temor de lo que sucedió en el pasado.
—Quisiera ser tu amor, tu mundo, la razón por la cual en mi rostro existiera un