Los días pasaron, y Selene solo podía sentir el calor del sol a través de las ventanas de su hogar. No se atrevió a pisar ni el jardín de su casa luego de la amenaza de Dionisio. Tenía miedo de perder a sus hijos por un error.
Leónidas había preguntado más de una vez porque su madre ya no lo llevaba al colegio o no iba a ver sus entrenamientos de Fútbol como las demás madres. Su padre lo había convencido de que el doctor le había prohibido salir porque peligraba su embarazo. Luego de eso, el n