91. ¡Tú no la amas!
El príncipe sintió un remordimiento momentáneo, dándose cuenta de la profundidad del dolor que Gisal sentía. A pesar de sus acciones, ella estaba herida y actuaba desde un lugar de amor retorcido y rechazo.
—No quiero herirte, Gisal, pero no puedo permitir que uses esta grabación para manipularme. Y no, Anastasia no es mi títere, es mi esposa, la mujer que elegí para que sea mi reina. Lo aceptes o no, ella será quien permanezca a mi lado por el resto de mi vida, porque es la mujer que amo.
É