52. Interrupción
Después de un rato, el silencio se rompió suavemente con el sonido de unos pasos y la voz baja de uno de los guardias de la escolta real que servían al príncipe. Anastasia, aún medio dormida, se movió ligeramente, acurrucándose más cerca de Rhys, por lo que él no intentó levantarse ni siquiera la apartó.
Para él, sentir ese cálido y frágil cuerpo contra el suyo era lo mejor del mundo, disfrutaba tenerla cerca. En tono bajo, le preguntó al guardia por qué interrumpía su velada. Este le indicó qu