28. Compromiso
Anastasia, con una mirada preocupada, se acercó a las escaleras donde la esperaba el príncipe Rhys. Este la recibió con el mismo semblante serio de siempre, pero de inmediato se percató del pálido rostro de su esposa.
—¿Estás bien?—, no dudó en preguntarle, y usando un tono suave, extendiendo su mano hacia ella, pues temió que se desvaneciera en un segundo.
Anastasia no titubeo, de prisa tomó la mano del príncipe y se sujetó a su brazo. Trató de ocultar su malestar.
—Sí, estoy bien — respondió