Amanda siempre había sabido que los secretos no permanecen enterrados para siempre.
Simplemente no esperaba que la verdad saliera a la superficie de esta manera: silenciosa, despiadada, y con un nombre que nunca quiso volver a escuchar.
Jason Kane.
El nombre ardía en la pantalla de su teléfono como si estuviera vivo, palpitando con cada latido de su corazón. Lo miró fijamente mucho después de haber leído el mensaje, con los dedos entumecidos y la respiración superficial.
Te casaste con el herma