Claro que había sido él, sus ojos parpadearon sacando sus propias conjeturas, pero cada pensamiento que pasaba por su cabeza era más loco que el anterior. Era increíble. Justo cuando estaba por darse la vuelta se topó con Aleksander. El teléfono casi se cae de sus manos cuando dio un brinco cargado de sorpresa. Para que no tropezara su hermano la sujetó.
—¡Dios mío!
—¿Qué te pasa? —ella bloqueó su teléfono de inmediato pensando en que tal vez su hermano había mirado el chat—. ¿Estás bien, Anto