Hudson Toscani
El rostro de Italy se quedó en blanco ante mis palabras y no contestó, pero tampoco parecía haberlas procesado.
Ella alejó a Daven de su seno que se encontraba brilloso por la baba de mi hijo y luego lo guardó en su franela para poder limpiar a Daven con su sudadera y luego llevárselo a su hombro para sacarle los gases. Su sonrisa fue suave al escuchar el eructo de mi hijo y cuando determinó que estaba correcto lo acostó de lado en la cama.
—Siempre que acabe de comer procura sac