Capítulo veinte. Diagnóstico y condiciones
Jake
El olor a antiséptico de la clínica Morrison me quema la nariz cada vez que intento respirar. Odio los hospitales. Los odio porque aquí dentro no importa cuánto dinero tengas en el banco o qué tan pesado sea tu apellido; de igual manera todo alrededor te recuerda que eres un pobre indefenso cuando el corazón de alguien decide apagarse.
Camino de un lado a otro por el pasillo de la sala de espera, haciendo crujir las suelas de mis zapatos contra el suelo de granito reluciente. Mis manos sig