El sábado finalmente llegó y hoy en la noche tendríamos una cena en la mansión para recibir al padre de Clara. Adrián estaba muy ansioso por la visita del señor Harrington, pero el día estaba soleado y hermoso, así que decidió que nos relajáramos en la piscina.
Me encontraba con mi bikini rojo, sentada sobre las piernas de mi esposo, disfrutando del cálido sol. En el jardín también estaban mi hermana Paula, el amigo de Adrián, Leonel, y por supuesto, Clara y Álvaro.
Noté que Clara y Álvaro