Muchas personas mayores creían que los bienes que dejaban tendrían que ser heredados de sus hijos y nietos, porque cuando sus hijas crecían, se casarían y serían familia ajena, y por eso no les permitían heredar los bienes familiares.
Las gentes del mismo clan en el pueblo tendrían los ojos puestos en la propiedad de las familias sin hijos.
Esperando recibir sus herencias.
Mucha gente no quería que el bien familiar por el que habían luchado muchos años heredado por alguien con un apellido extran