—Abuela, yo no soy listo, tú eres la más lista.
Arturo aduló a su abuela.
Sin embargo, lo que dijo era también la verdad.
Los hombres de la familia York eran muy buenos a los ojos de los forasteros, pero aun así no podían superar a su abuela.
—Abuela, no estoy jugando ningún truco.
—Eso es asunto tuyo, no me importa. He elegido a alguien para ti, si quieres seguirla o no, tú decides. Un año es suficiente tiempo para que lo pienses.
—Sin embargo, debo recordarte que la familia York nunca ha tenid