—Mejoraré según los comentarios de la señorita. Mientras cada plato que haga sea satisfactorio para ella, habré triunfado.
Miguel sonrió y dijo: —En ese caso, estoy seguro de que la señorita no podrá dejarle.
Axel quiso decir que le gustaría mucho ser cocinero de Belén el resto de su vida.
Pero era mejor guardárselo para sí por ahora, de lo contrario sería fácil hacer pensar más a la gente. Aunque era lo que iba a hacer, no podía dejar salir ese pensamiento.
Belén se ocupaba del negocio familiar