—No hay problema. Iré al hospital, mamá, sí que debes descansar unos días.
Le prometió Chloe a su madre.
Sandra guardó silencio unos instantes antes de decir: —Basta con que vengas a verle, no tienes por qué cuidar realmente de él. No te trata bien y no le gustas, lo sé.
Al principio ella tampoco había sentido nada por Chloe, pero después de todo, había nacido de su cuerpo, y los sentimientos se habían desarrollado rápidamente.
Enrique era otra cosa.
Chloe no había sido criada por él desde niña,